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Dudas y Respuestas sobre
la Enfermedad Mental
¿Qué es
una enfermedad mental?
¿Qué diferencia hay entre una enfermedad
mental y otras discapacidades?
¿Qué
tipo de enfermedades mentales existen?
¿Cuáles son las causas
de las enfermedades mentales?
Puedo yo padecer una enfermedad
mental?
¿Las enfermedades
mentales se curan?
¿Cuál es
el papel de la familia en el tratamiento de una enfermedad mental?
¿Es
cierto que las enfermedades mentales conducen a actos violentos?
¿Puede
una persona con enfermedad mental llevar una vida normalizada?
Principales enfermedades mentales.

¿Qué es
una enfermedad mental?
El límite entre enfermedad y salud
mental
no es un
límite claro ni bien definido,
y los criterios para designar a una persona como sana o enferma han variado
según los distintos enfoques teóricos y a lo largo del tiempo, con lo que no hay
un acuerdo general entre especialistas sobre cómo definir estos términos. Esto
es comprensible debido a que aún
no han
podido demostrarse las causas concretas
que
producen cada uno de los diferentes trastornos mentales. Y es que la complejidad
del cerebro humano implica una síntesis dinámica entre biología, genética,
emociones, vivencias, mente, cultura, condiciones personales y sociales, sin
parangón con ningún otro órgano humano.
Pero para entendernos,
podemos definir un
trastorno o enfermedad mental como una alteración de tipo emocional, cognitivo y
/ o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos
como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la
percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. lo que dificulta a
la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna
forma de malestar subjetivo.
Por otro lado, estudios sobre salud
mental consideran que salud y enfermedad mental no son condiciones que permitan
definir a la una como la ausencia de la otra, sino que son un continuo en el que
se reflejan diferentes grados o niveles de bienestar o deterioro psicológico. Se
ha tratado de identificar los componentes principales de la salud mental:
bienestar emocional, competencia, autonomía, aspiración, autoestima,
funcionamiento integrado, adecuada percepción de la realidad, etc.

¿Qué diferencia hay entre una enfermedad
mental y otras discapacidades?
Una deficiencia hace referencia a las
anormalidades de la estructura corporal y de la apariencia, y a la función de un
órgano o sistema, cualquiera que sea su causa. Por lo tanto, es una perdida o
anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica,
como resultado de la patología subyacente.
Es muy importante distinguir un
trastorno mental de:
Deficiencia psíquica o intelectual:
antes llamado
retraso mental, se usa cuando una persona tiene limitaciones en su
funcionamiento intelectual, y en habilidades tales como la comunicación, cuidado
personal y destrezas sociales.
Deficiencia física:
se refiere a
cuando una persona tiene limitaciones físicas debido
a alguna
alteración en el aparato locomotor, que comprende el sistema óseoarticular, el
sistema muscular y el sistema nervioso.
Deficiencia sensorial:
se usa en el caso
de personas que tienen algún tipo de alteración en los órganos sensoriales, lo
que les impide una correcta percepción auditiva o visual.
Trastorno mental orgánico:
es un estado de
deterioro, generalmente progresivo, de las facultades mentales anteriormente
existentes en un individuo, debido a una alteración del tejido cerebral producto
de un proceso degenerativo.
En este sentido, cabe destacar
que la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de
la Salud (CIF), aprobada en la 54ª Asamblea Mundial de la Salud y publicada por
la OMS en 2001, distingue entre:
Funcionamiento:
término genérico
usado para designar todas las funciones y estructuras corporales, la capacidad
de desarrollar actividades y la posibilidad de participación social del ser
humano.
Discapacidad:
término que
recoge las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las
limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en
la participación social del ciudadano.
Estos conceptos reemplazan a los
denominados anteriormente como ‘deficiencia’, ‘discapacidad’ y ‘minusvalía’, y
amplían el ámbito de la clasificación para que se puedan describir también
experiencias positivas, para enfocar el objetivo hacia la salud y no sólo como
consecuencias de la enfermedad, tratando de ir más allá del enfoque
médico-sanitario e incluir, de forma expresa, ámbitos sociales más amplios
(enfoque biopsicosocial).
Aspectos clave a tener en cuenta respecto a la
enfermedad mental:
– No significa menor capacidad intelectual
– No es siempre irreversible
– No es mortal
– No es contagiosa
– No es siempre hereditaria
– No es una ‘culpa’ ni ‘castigo’
– No es siempre permanente en la vida del individuo una vez adquirida

¿Qué
tipo de enfermedades mentales existen?
Existen distintos tipos de
enfermedades mentales, pero aunque a lo largo de la historia se han hecho
diferentes intentos para agruparlas por categorías, sigue habiendo algunos
desacuerdos entre modelos.
Sin embargo, actualmente se acepta el
sistema de diagnóstico psiquiátrico propuesto por la American Psychiatric
Association
(DSM-IV
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales),
que distingue, entre otros, trastornos del estado de ánimo, trastornos
psicóticos, trastorno de ansiedad, trastornos sexuales, trastornos de la
personalidad, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentaria,
trastornos cognoscitivos, etc.
Esta clasificación es muy similar a
la de la Organización Mundial de la Salud, llamada
CIE-10
(abreviatura
de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Décima Revisión),
que brinda un marco conceptual basado en la etiología. El funcionamiento y la
discapacidad asociados con las condiciones de salud se clasifican en la
Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la
Salud, conocida como CIF.

¿Cuáles son las causas
de las enfermedades mentales?
El trastorno mental responde muy
pocas veces a modelos simples del tipo causa - efecto.
Las causas de las enfermedades
mentales son probablemente
múltiples,
y en algunos casos son
desconocidas.
Se sabe que factores como alteraciones en la química del cerebro u otros
mecanismos biológicos, predisposición genética, factores ambientales y
culturales, lesiones cerebrales, consumo de substancias, etc., pueden influir
poderosamente en su aparición y curso, pero no se conoce con exactitud ni en qué
grado impacta cada uno de estos factores, ni qué combinaciones se producen
significativamente en cada caso.

¿Puedo
yo padecer una enfermedad mental?
Todos tenemos
probabilidades
de padecer una enfermedad mental, al igual que ocurre con muchos otros tipos de
enfermedades. De hecho, una de cada cuatro personas sufre un trastorno mental a
lo largo de la vida. Aunque teóricamente pueda haber personas con más
predisposición genética que otras a padecerlos, los factores ambientales pueden
afectar de forma determinante en la aparición de trastornos mentales, con lo que
todos estamos expuestos a ello.
Aunque seguro que todos en algún
momento de nuestra vida hemos experimentado sentimientos de tristeza, ansiedad,
insomnio, etc. cabe destacar que estos síntomas se considerarán solamente un
trastorno mental cuando provoquen un
comportamiento social desajustado
(es decir, un deterioro significativo social, laboral o de otras
áreas importantes de la actividad del individuo), causen un importante malestar
subjetivo y sean persistentes en el tiempo.

¿Las enfermedades
mentales se curan?
Las enfermedades mentales pueden
curarse o controlarse con un
tratamiento
adecuado.
Hasta hace sólo unas décadas, muchas
personas afectadas por enfermedades mentales pasaban la mayor parte de su vida
ingresadas en centros asilares o encerrados en sus casas. Actualmente la mayoría
de los pacientes son tratados, la mayor parte del tiempo, en el
ámbito comunitario,
y suelen integrarse en la sociedad, gracias a un cambio de mentalidad y a los
avances conseguidos en tratamientos.
Los tratamientos pueden ser
distintos, según el tipo de enfermedad, y se suelen diseñar intervenciones
personalizadas para cada caso. Frecuentemente se realiza combinando el
tratamiento farmacológico con medidas de rehabilitación sociolaboral,
psicoterapias y apoyo familiar. El apoyo psicoterapeútico es importante para
afrontar los efectos de la enfermedad en su vida social, familiar y profesional.
Se utilizan tratamientos psicosociales especializados como son: programas de
rehabilitación, actividades ocupacionales, terapias conductuales y de
comportamiento social, psicoeducación de los afectados y sus familias, etc.
Cabe destacar aquí que un importante
número de personas siguen sufriendo una enfermedad mental y no acuden a recibir
tratamiento a causa de la
estigmatización
que existe sobre este tipo de enfermedades.

¿Cuál es
el papel de la familia en el tratamiento de una enfermedad mental?
Un
entorno
familiar adecuado y tranquilo
es muy importante en la recuperación de una enfermedad mental. El papel de la
familia es esencial, puesto que la
experiencia
vivida y la
proximidad
con la persona con enfermedad mental pueden aportar muchos datos y soporte al
tratamiento.
La familia es un
elemento clave
para ayudar a la persona con la enfermedad a seguir el tratamiento propuesto por
el especialista, por ejemplo contrarrestando la tendencia que suelen tener las
personas afectadas de esquizofrenia a abandonar el tratamiento farmacológico o
haciendo un seguimiento de los reeducados hábitos alimentarios de personas
afectadas de anorexia.
Para ello es muy importante que
también la familia reciba
apoyo
por parte de los profesionales y los servicios sanitarios y sociales.

¿Es
cierto que las enfermedades mentales conducen a actos violentos?
La idea de que la
enfermedad mental esta íntimamente relacionada con la violencia no tiene base
científica.
No se puede decir que las personas
con enfermedades mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de
cometer actos violentos ni delictivos que personas sin enfermedad mental. Las
personas afectadas por una enfermedad mental
rara vez
son peligrosas
para la sociedad en general. Solamente algunos trastornos mentales pueden
desarrollar en ciertos episodios conductas agresivas hacia uno mismo o hacia el
entorno familiar cuando la persona que lo padece no está bajo tratamiento.
En realidad, es más probable que las
personas con enfermedad mental sean víctimas de abusos y malos tratos, y vean
vulnerados sus derechos. El tratamiento adecuado de esta enfermedad y de sus
síntomas reduce al mínimo este tipo de peligros.

¿Puede
una persona con enfermedad mental llevar una vida normalizada?
Puede llevarla porque con el
tratamiento médico y farmacológico adecuado y con el entorno social y familiar
favorable, una persona con enfermedad mental deja de tener las limitaciones que
puede suponer la enfermedad, con lo que tiene las mismas capacidades que todos
para trabajar, cuidar hijos, etc.
Y debería poder llevarla, puesto que
todos tenemos el mismo derecho a un trabajo y una vida normalizada, aunque
frecuentemente los prejuicios que lamentablemente aún existen en la sociedad les
impiden disfrutar y ejercer todos sus derechos.

Esquizofrenia
Es un trastorno psicótico caracterizado por un desorden cerebral de aparición aguda que
deteriora la capacidad de las personas para pensar, dominar sus emociones, tomar
decisiones y relacionarse con los demás. Los síntomas de las fases agudas suelen
ser delirios (ideas falsas que el individuo cree ciegamente), alucinaciones
(percepciones de cosas, sonidos o sensaciones que en realidad no existen) o
conductas extravagantes. Es una enfermedad crónica, compleja, donde las personas
que la sufren no tienen conciencia de estar enfermas; y que no afecta por igual
a todos los pacientes: El 57% de las personas que sufren uno o varios brotes de
esta enfermedad cursa con nula o mínima alteración de su capacidad del
funcionamiento social. No obstante, el porcentaje restante sufre alteraciones
importantes en su funcionamiento social y personal, necesitando para su
recuperación la combinación de estrategias basadas en la farmacología
(medicación) y en la psicología (terapias conductuales y cognitivas) con apoyo
de recursos sociales y laborales complementarios para facilitar su reintegración
social y laboral. También es relevante para disminuir las recaídas de esta
enfermedad la intervención en el ámbito familiar.
Aparece normalmente en la
adolescencia, y afecta a un 1% de la población mundial. Existen tratamientos muy
efectivos para las crisis.
Trastorno de la personalidad
Se trata de
alteraciones del modo de ser propio del individuo, de su afectividad y de su
forma de vivir y de comportarse, que se desvían de lo normalmente aceptable en
su entorno y cultura. Existen distintos tipos: personalidad paranoide (personas
con gran desconfianza y recelo en todo lo que le rodea), esquizoide (personas
introvertidas, retraídas, que evitan el contacto social y no expresan
emociones), personalidad obsesiva (personas rígidas, perfeccionistas,
escrupulosas), etc.
El diagnostico de los diferentes
tipos de trastornos de la personalidad requieren conocer de forma intensa y
extensa la vida de la persona, el contraste de la información con terceros y de
profesionales de gran experiencia clínica.
Se están investigando tratamientos psicoterapeúticos específicos.
Depresión
Es un trastorno del
estado de ánimo caracterizado por una tristeza profunda e inmotivada,
disminución de la actividad física y psíquica, falta de interés o placer en casi
todas las actividades, sentimiento de impotencia, falta de valor y esperanza,
sentimiento de culpa, llanto incontrolable, irritabilidad, pensamientos sobre la
muerte o intentos de suicidio. Es una de las enfermedades mentales más comunes.
Puede aparecer en cualquier edad, y
una de cada 5 mujeres y uno de cada 10 hombres sufren depresión alguna vez en
sus vidas. Existen tratamientos muy efectivos.
Trastorno bipolar
Es un trastorno del
estado de ánimo anteriormente conocida como enfermedad maníaco-depresiva que se
caracteriza por la presencia cíclica de períodos de fase maníaca (de elevación
del estado de ánimo, eufórico, expansivo e irritable) y fases de depresión
(pérdida de interés o placer en todas las actividades, abatimiento, sentimientos
de infravaloración o de culpa; dificultad para concentrarse o tomar decisiones,
y pensamientos recurrentes de muerte, etc). Existen tratamientos muy efectivos.
Ansiedad
Es un trastorno caracterizado por la presencia incontrolable de
preocupaciones excesivas y desproporcionadas, centradas en una amplia gama de
acontecimientos y situaciones reales de la vida, y acompañadas por lo general de
síntomas físicos, tales como sudoración, nerviosismo, inquietud, palpitaciones,
etc. Tiene tratamiento efectivo.
Anorexia nerviosa
Es un trastorno de la
conducta alimentaria caracterizado por una rechazo a mantener un peso corporal
mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración
significativa de la percepción de la forma y tamaño del cuerpo. Se dispone de
tratamiento en la actualidad.
Fobia
Es un trastorno
caracterizado por la aparición de un temor irracional muy intenso y angustioso a
determinadas personas, cosas o situaciones, lo que suele dar lugar a
comportamientos de evitación. Hay tipos diferentes según el objeto causante:
fobia social (a situaciones sociales), agorafobia (a sitios cerrados o de donde
es difícil salir), fobia a ciertos animales, etc. Existen tratamientos psicoterapeúticos eficaces.
Trastorno obsesivo compulsivo
Es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de
obsesiones (ideas y pensamientos de carácter persistente que el individuo
reconoce como intrusas y absurdas y que causan un malestar y ansiedad) que la
persona intentará mitigar con las compulsiones (comportamientos o actos mentales
de carácter recurrente). Por ejemplo el caso de las personas que siempre sienten
que tienen las manos sucias y se las lavan demasiado frecuentemente. Existen
tratamientos, de efectividad variable.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Es un trastorno que aparece en la infancia y que se caracteriza
por un patrón persistente de desatención (fácil distracción por estímulos
irrelevantes) y/o hiperactividad-impulsividad (moverse y hablar demasiado).
Existen tratamientos bastante eficaces.

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